martes, 19 de febrero de 2008

LA LOCA Y LA TORTUGA


No sé si lo recuerdas Juan Namoc a la tortuga, pues... se casó con una loca que le decían la jitomata, y sabes le cosía todas las noches en el caparazón paños y paños. Treinta y dos paños en el caparazón de la tortuga.

En verdad Juan Namoc debes acordarte porque estudiaba con nosotros. Luego, solito se fue acostumbrando a los hilos y los paños y a la cara redonda y rosada de su mujer. Hasta escondía la cabeza dentro de su caparazón y la loca saltaba alrededor colocando los paños. Treinta y dos, dijo, como las pelotas con las que jugaban sus hijos.

2 comentarios:

Paul Quispe dijo...

Es texto de diálogo implícito. Dos personajes, el uno le cuenta algo al otro. Esto se ve mucho en la Literatura llamada "andina". Diálogo implica dos entes que alternan, entonces cuando uno deja de hacerlo, debe haber algo que nos indique que el otro comienza; aquì Garo usa, para tal fin, sólo el lenguaje: "No sé si lo recuerdas Juan Namoc a la tortuga, pues... se casó con...". No obstante creo que no está muy bien construído o no es suficiente. Luego de las palabras "Juan Namoc" hay una pausa en la que el otro personaje dice algo implìcito, algo como: "a quièn, a quièn", y luego el otro sigue: "a la tortuga pues...". Bueno, el hecho es que creo que no basta con dejar un espacio para separar el diàlogo, dado que usas puntos y comas en otras partes. Reynoso, en el primer capìtulo de El goce de la piel, separa "todo" por espacios, no usa ni puntos ni comas, o sea es general en el uso de una tècnica. Bueno, quizà te pueda servir de ejemplo.

Perdona por ser tan extenso en este texto, saludos.

:p

afables.

Vit M.D dijo...

=)