Anna ____envejezco. Y esta humedad ____divide la hermosura ____hasta su centro. Abre las piernas y entrega su oscuridad ____clara A esta agua ____tibia que también llevará ____ a los muertos.
2.
Siendo celeste y lisas todas las Luces tienen pies hermosos
Gentiles se acuerdan de todos los nombres y amables los repiten
No descubres maldad en ellas.
En las Luces que son celestes y lisas. ―¿Y como te llamas? ―Lucy, que también es Luz
3.
Qué hace Juan bocarriba contando las estrellas qué hace inventando un lenguaje llano para los sonidos de la noche.
Algo que el loco Melquiades del pueblo entienda algo que se lleve a la boca y arroje grillos que sepan a cielo.
4.
Este japonés tiene la tristeza ____________de los grillos ―un violín del desasosiego―
Siguiente Una pintura y unos amantes ____________notablemente _________________parcos.
Nunca supe el día en que estuvimos. Tal vez lo olvidé como dicen los psicoanalistas por autoprotección, quizás fuese en realidad porque intuía lo inevitable: una sonrisa extremadamente perfecta por dos años de tratamiento ortodóntico.
Recuerdo eso sí, la primera pulpotomía, el niño terrible que me golpeó en la boca y que destrozó un foco de la unidad dental; tú no imaginabas como podía aguantarlo, siempre fui intolerante. Lo sabías. Te burlabas, mencionabas cuentos sobre dentistas y su celebre ignorancia inocente, esa tristeza que cargan de ser la mitad de todo: de un médico, de un artesano, de un psicólogo… Es como no ser nada. Luego me besabas.
Llegaba tarde a nuestras citas por los trabajos o las consultas con los pacientes. Luego era la banca: el lugar céntrico, la posibilidad de mi barroquismo imberbe, de las tendencias a mencionarte y persuadirte sobre el amor con palabras retorcidas. Pero tú siempre fuiste más inteligente, no como las otras; tú no eras la niña tierna que me contaba sus problemas con baladas cursis de finales de los noventa, ni la muchacha que ocultaba la verdad con sonrisas fingidas, ni siquiera la joven que después de fumar marihuana decía quererme. Eras extraña y eso implicaba también el amor.
Me acusabas con razón de desconsiderado, que mientras estábamos solos no eran necesarias mis presunciones de escritor, que no necesitabas versos. Tus piernas pálidas perseguían sombras extrañas, observabas los libros de Eielson con ternura, pintabas y yo dibujaba con el dedo sobre tu espalda animales desconocidos ¿Era una locura? Pero aún pensaba.
La descarga del colgajo, la encía adherida, el levantamiento con la legra, la osteotomía: la tristeza del hueso, la humedad de la sangre: el olor reciente de la vida con la saliva. Lo olvidamos, al menos el inicio para evitar los círculos: las inevitables repeticiones. Porque tú nunca creíste en la pertenencia, eras la libertad; y yo no podía acusarte Te amaba.
Ahora te sueño sin boca: grito oscuro. Así, Mariana: niña escuchando baladas, muchacha con bate de marihuana y sonrisa fingida por dos años de ortodoncia.
Son las noches en que las niñas pobres cuentan las estrellas con los dedos,
las noches __en que esperan el mensaje secreto de las constelaciones que desconocen porque ellas saben sólo ________________ingenuamente de la claridad _____________inasible de sus ojos
2
Ocurre que el cachorro en la profundidad: negro atisbo de sombra cede a la cuenta, que la calle ofrece al tranquilo monólogo de sus aullidos el inexpresable diálogo de la soledad:
Es el eco y su cola.
3
Si fueras mi musa el mundo y la poesía permanecerían inmóviles.
:::::::::::::::::::::::::Quietos.
Diciéndome: “Es hermosa” entre susurros.
4
Has olvidado
Uno, el pájaro imposible entre tus manos pueriles.
Dos, el cadáver cerrado de sus ojos____ Exactos.
Tres, el número del árbol donde sus restos no están.
Mi padre se desvanece en la llanura, alimenta la tierra; fecunda a mi madre con tristeza ante la vista de todos. Luego encuentra un lugar entre los árboles para hablarme. Me ama tanto, permite aún que coloque mis pies sobre su regazo y le cuente lo que he visto en el bosque.
Soy ligera y hábil con el arco. Dicen que llevo la obscuridad de mi madre en la muerte de mi presa y la tranquilidad de mi padre en mi belleza. Admiten los hombres y hasta las mujeres de estos que han soñado deseándome, que entre los árboles han buscado mi nombre. Esto que es absurdo entristece aún más a mi padre. Él se queda callado, tengo la certeza que llora. Me ha pedido un nieto.
Insisto en lo absurdo. Soy cazadora, disto de la belleza y de la gracia de Eros. No sé lo que observan estos hombres. Le he rogado a mi padre que guarde mi virginidad. Mi madre ha empezado a hablarme sobre el amor.
No es que el amor me espante, pero siempre he escuchado que llega. Prefiero los árboles, esta llanura que pare desde la profundidad de su vientre a todo. Esta vida que son mi padre, mi madre y mis hermanas ¿Cómo será el amor, lo conoceré?
La huida la hace más hermosa. Virgen perseguida por el primer amor. Flecha de plomo contra la cazadora.
Vientre blando a leñoso: alumbramiento de la imposibilidad. Brazos como ramos colgantes. Auxilio paterno en piernas de raíces. Cambio de figura.
El dios más joven del Olimpo al lado de un árbol con nombre de mujer.
Estudiante de sexto año de la Escuela de Estomatología de la Universidad Nacional de Trujillo. Intento de narrador, intento de estudiante, intento de persona, aproximación de cualquier nominalismo.