lunes, 6 de agosto de 2007

PARTIDA ONÍRICA



Cansado, con los ojos en apertura semiabierta, ofrezco un gambito para que el sueño caiga en la celada de mi próximo lance. Apoyo mi cuerpo agotado en la columna abierta y ataco el punto débil de la vigilia. Sólida cadena de peones aún apoyada por la caballería del insomnio y los obispos dogmáticos de la fatiga. La táctica me permite la colocación estratégica, central, de mi corcel negro: inescrutable e ineludible sobre el tablero. Los castillos, pesadísimos, empiezan a moverse lentamente acompañando a su dama mientras yo, modesto y socialista, prefiero avanzar con los peones hacía el escondite del onírico rey que me niega el descanso. Topamos contra la muralla. El corcel, aconsejado por los ancianos sacerdotes, y por razones éticas, nos insta a respetar la vida del monarca enemigo. Hemos demolido el enroque. El sueño, avergonzado, pretende infructuosamente huir por la cloaca de la octava fila. Decidimos no atacarlo por la espalda. El sueño ha huido; sin embargo, su castillo en escombros, y yo sobre él dormido.

2 comentarios:

WALTER TOSCANO dijo...

n :}
000 habla man 000
garo: el texto es muy bueno desde la cabeza hasta los hongos...
kreo ke, sin modesta ironia, mientras mas dormido stas, mejor eskribes... oe eres el sonambulo de la palabra...ja y otra vez ja...
zzzzz... eh, claro. parece haber brotado dentro tuyo: LSD.
la era de la alucinacion, del sueño y su derrota llegaron para kedarse---
uy!!! desperte!-!-!-!

Gonzalo Del Rosario dijo...

Es algo que siempre me pregunto . . . pero es que así hablo yo; y no creo que deba dejar de ser yo mismo a la hora de escribir, detesto la hipocresía.

Por otro lado, mi humilde criterio me dice que la literatura no debe ser tan seria ¡ya no! eso harta, sino un cague de risa; sin dejar de lado la crítica social que tanto me gusta.

Me hubiese gustado practicar más el ajedrez, me parece un deporte extraordinario.

Alguna vez escribí híbridos, en mi etapa alucinógena-experimental de Mayo.