miércoles, 28 de noviembre de 2007

ONDINA EN EL ARENAL


Deje de escribir cuando empecé a soñarla. El mismo olor a jabón de hotel y las manos de ella delatando su pobreza. ¿Me soñaste? No. Yo nunca sueño. Soñé que perdía mi listón violeta. Tu listón. Lo buscabas entre las sabanas. Suéter rosado. Las sábanas amontonadas sobre el suelo. Ahí debe estar, yo nunca olvido, yo nunca sueño. ¿Qué no está?. Pero… si soñaste que lo habías perdido. ¿Ves? Por eso yo no sueño. Pero te he soñado buscando tu listón en la oscuridad.

Era necesario dejar de escribir porque de pronto la noche cerró mis ojos y oí tus pasos. Nunca te pedí nada, ni siquiera que me soñaras. Pero también fue necesario soñarte, inventarte. ¿Por qué? Si yo nunca sueño. Entró en el cuarto de hotel como una emanación de la noche. El estaba mirándose en el espejo, en duermevela, esperando. No la conocía, dentro de la bifurcación de su reflejo trató de buscar su rostro. Lo encontró. Era extraño, absolutamente extraño. Era como el rostro de una ondina que había visto alguna vez en un libro de mitología.

¿Cuántas veces me has besado? .Nunca, pero ahora lo deseo. Siempre dices cosas sin sentido ¿Acaso no ves mis ojos, mis labios o mis brazos?. No sé quién eres, debo buscarte como a todo. Debo tocar tu cuerpo como si fuera un mapa misterioso. Yo en cambio, sólo te conozco a ti. Sólo te espero a ti . Ambos callaron. La luz de la luna entraba apenas por la ventana cubierta con una vieja persiana. El besó su hombro y antes del primer suspiro ella deseaba olvidar su existencia. Esa rutina de la vida cotidiana donde él y ella sólo se encontraban los domingos después de un largo viaje por los extramuros de la ciudad. Le quitó el suéter lentamente, buscó la caída de su cabellera hasta llegar a sus senos. Y cayeron sobre el lecho como dos árboles derrumbados por un fuego repentino.

Nunca he tocado una piel como la tuya. ¿Quién eres? ¿Desde qué tiempo has venido?. Sólo sé que siempre estuve, al menos para ti. Esperando tu visita, tu llegada en medio del arenal. Es como arena, como trigo todo tu cuerpo, siento que se escapa de mis manos y se refugia en mi sueño. Mírame, toca mis senos como antes, como siempre, escucha mi respiración,… no es de arena. Soltó el listón violeta de su cabellera como cuando conversaban en la puerta de su casa. El ni siquiera se dio cuenta de ello. Se perdió dentro de la oscuridad de sus ojos claros, y de los intrincados relatos que ya no podía escribir. La ondina huyó para siempre de sus manos. Él sintió que un viento remoto atravesaba su pecho en una fuga tenaz, irreversible, poderosa.

Despertó. Se dio cuenta que no había soñado. Que no la había soñado. Salió del hotel, atravesó las calles, los extramuros, hasta llegar al rutinario arenal. Preguntó por una ondina, pues había olvidado su nombre. Le dijeron que se había perdido dentro de aquel río de arena. ¿Una ondina? Los vecinos que le respondieron eran también sombras. La casa pobre un palomar de recuerdos. Cogió un puñado de tierra y la dejó caer hacia el suelo. No cayó tierra sino un listón violeta, escapado de sus dedos que debían escribir.


10 comentarios:

Paul Quispe dijo...

Bueno, como yo sé que no sólo el buen Oscar ha intervenido -además de Garo, claro está- pues voy a decir unas cosillas:

Primero: el título es horroroso para ese tipo de texto. Definitivamente fuera de contexto.

Segundo: la imagen que Garo eligiò para el texto tambièn me parece fuera de lugar.

Tercero: los dos primeros pàrrafos estàn geniales, muy buenos, muy distintos, muy ùnicos. Luego, a partir del tercero, parece existir una involución, especialmente en el lenguaje -lo mejor de los primeros pàrrafos-(y no digo más, sé que entiendes, Garo).

Cuarto: por la apuranza, me imagino, hay omisiones de puntos, comas, y esas cosas que hacen un texto más estético.

Saludos.

Garo dijo...

Bueno ha sido una irresponsabilidad subir el texto sin consultarlo a Oscar. Obviamente el texto tiene muchos defectos, pero interiormente no puedo sentir nada por este cuento. Mil disculpas a mis estimados compañeros.

Paul Quispe dijo...

Como que me pasé en el coment anterior. Lo siento.

Garo dijo...

Admito lo de Quispe. Se siente un gran descalabro a partir del tercer párrafo.

peluka dijo...

El besó su hombro y antes del primer suspiro ella deseaba olvidar su existencia...
RESUME LA ESENCIA DE CUALQUIER MUJER.

ah...y ya déjense de respuestas en el blog, acaso no chatean? ya parece una blogonovela ( como siempre es en joda)
SALUDOS

Paul Quispe dijo...

Jajaja. Bien dicho Peluka. ¿Aceptarías ser la doncella -por la que todos nos peleamos- en la blognovela?

Saludos.

Garo, tu blog es ahora el escenario.

Garo dijo...

¿Paul deseas pelear por Peluka? =D

peluka dijo...

aún creen en las doncellas?
yo aún creo en los caballeros
:) ( correspondiendo a la carita feliz de garo)

peluka dijo...

correción , esa carita no es de felicidad, sino de cacha.
algo así como ésta:
:)

RichardChavez dijo...

Ondina en el arenal atestigua la excelente manera de narrar los textos.
Te he agregado como recomendados.
te leere seguido
Saludos cordiales.
Richard Chávez.
www.richardchavez.blogspot.com